Si bien la Numerología suele ser catalogada dentro de lo que hoy se llama “new age”, la realidad es bastante más concreta - y bastante menos ingenua -que esa etiqueta.
Estamos operando en un plano específico, con reglas, límites y estructuras. Este plano, al que llamamos Tierra (llámalo sistema, matrix, juego, prisión, escenario o como gustes), funciona con patrones, ciclos, ritmos y repeticiones… y sí, también con egregores.
Porque si no fuera así, sería difícil explicar por qué ciertos lenguajes simbólicos —como la astrología— llevan siglos incrustados en la experiencia humana sin pedir permiso, o sea se volvieron parte del inconsciente colectivo.
La numerología no inventa nada ni promete destinos cerrados: observa configuraciones. Lee cómo se organiza la experiencia, cómo ciertos movimientos tienden a repetirse y qué cualidades están más disponibles en cada etapa, sin imponer resultados ni finales escritos.
No se trata de creer: se trata de entender el tablero en el que ya estás jugando.
Cuando reconoces la lógica que atraviesa tus números, puedes dejar de empujar siempre contra la corriente y empezar a moverte con mayor estrategia dentro del sistema.
Y, a veces - sin mística innecesaria - eso es lo que permite meter un gol de media cancha.
Aquí tienes las temáticas numerológicas. Cada una de ofrece diversos viajes: