Hacer consciente lo inconsciente no es repetir el mantra de “ponerle luz” y listo. 


Es mirar de frente lo que incomoda, lo que niegas, lo que no sabes afrontar.


Es detectar las trampas internas y externas que mantienen tu vida en piloto automático.


Es "volver" a ser tú porque siempre lo fuiste (eres y serás)… 

Y cuando eso se hace consciente, ahí sí, empieza el cambio real.